Yo no renuncio ¿o sí? – Bee Bee Babies

Blog de las Madres Inteligentes

Yo no renuncio ¿o sí?

Yo no renuncio ¿o sí?

¿Queremos las madres renunciar a nuestra maternidad? claramente, no. 

¿Queremos las madres renunciar a nuestra carrera? esta respuesta no está tan clara. Hay madres que sí que están dispuestas, que les encanta la idea de dedicar toda su vida a estar con sus hijos y otras a las que nos gustaría poder compatibilizarlas... porque no debería estar reñido ser una profesional con ser madre (o padre) y ver crecer a tus hijos.

Pero si esta es tu opción, desde luego es mi opción ser madre y profesional al mismo tiempo, ¿cómo lo conseguimos? ¿qué hacemos para sentirnos realizadas en todos los aspectos de nuestra vida? ¿esperamos a leyes que obliguen a las empresas a respetar nuestro horario? Pero si eso ya existe!! 40h a la semana, con reducción de jornada lo que solicites... pero esto no es real, las reuniones que empiezan a las 18 de la tarde no te permiten volver a casa para estar con tus hijos o recogerlos del colegio. ¿Obligamos a las empresas a respetar nuestros puestos de trabajo tras la baja maternal? hay mil tretas para marginarnos y degradarnos en nuestros puestos ¿Obligamos a las empresas a dar bajas a los padres para que no exista diferenciación entre padres y madres? esto me gusta, pero es que nosotras no queremos renunciar a estar con nuestros hijos... debería ser una baja para todos la misma y donde ni ellos ni nosotras nos viéramos perjudicados en nuestra incorporación laboral. 

¿Y con esto quiero decir que no hay que cambiar la ley? pues no, con esto quiero decir que no es suficiente. Que creo que lo lo que en realidad hace falta es un cambio de mentalidad en la sociedad, en los mandos altos e intermedios para cambiar la forma de trabajar. 

Y lamentablemente, creo que la única forma de conseguirlo es ocupando esas posiciones que nos permitan cambiar nuestra vida y la de nuestro entorno. Es decir, siendo nosotras esos mandos intermedios que no ponen reuniones a horas incompatibles con los niños, siendo las que realizamos el cambio y lo transmiten a su alrededor. 

Por este motivo, el otro día cuando una amiga me contó que había rechazado un ascenso porque implicaba muchas horas, me dio pena. Tenía la posibilidad de incorporarse a ese puesto y luchar por su vida y la de las que vendrán detrás, pero eligió el camino más fácil y seguir en su puesto que le permite ver crecer a sus hijos. Y ojo, que lo entiendo, pero me da pena porque o conseguimos acceder a esos puestos y cambiar la mentalidad o no tenemos nada que hacer. Nuestra situación va a ser elegir entre nuestro trabajo y nuestra familia y esto, amigas, sí que es renunciar a algo.